Evitación y escape

ATENCIÓN: CÓMO CONSEGUIR QUE TU PERRO TE DÉ ESQUINAZO. 

      Todos nosotros tomamos decisiones de hacer algo, hablar con alguien, comprar en una determinada tienda, etc., dependiendo del resultado de la experiencia que hayamos tenido en esa misma situación en anteriores ocasiones (condicionamiento operante), es decir, si el resultado de comprar en un determinado sitio fue bueno, lo más probable es que volvamos, en principio. Los perros no son muy diferentes en esto.

Por el contrario, en numerosas ocasiones, nos toca tener que hablar con alguien, o realizar alguna otra actividad (muchas veces en el trabajo) que aunque no nos agrade mucho, el hecho de realizarla nos está librando de algún “marrón”, el cual sería mucho peor que si no hubiéramos realizado dicha actividad. Esto, como todos sabemos, no significa que nos haya encantado la experiencia, ni tan siquiera que queramos volver a pasar por ella, a no ser que sea estrictamente necesario o nos fuera a suponer algún problema el hecho de “escaquearnos”.

Aplicando este mismo principio y volviendo a los perros, no estaría mal preguntarnos en cuántas ocasiones hemos intentado que nuestro perro nos haga caso con tirones, a golpe de grito, sintiéndonos (ejem) el líder de la manada, regañando, castigando (me da igual a tiempo que a destiempo), obligando a …, etc., etc.

Pensemos en las veces que nos hemos encontrado con algún pesado que se nos planta enfrente y nos empieza a hablar y a hablar (bla bla bla bla) y no hay manera de deshacerse de él. De repente aparece aquel vecino que, habiéndole saludado en escasas ocasiones y a veces incluso sin habernos dado cuenta de que nos habíamos cruzado con él, en esta situación le saludamos como si de un amigo de toda la vida se tratase. Bien, hemos conseguido deshacernos del “pesado” pero pronostico que la conversación con el vecino no durará más de 30 segundos, en cuanto el otro se haya dado la vuelta. Atención: a esto lo llamaremos ESCAPE. El vecino no era una gran opción pero sí mejor que la que teníamos.

Si mañana viéramos pasar por la calle al nuestro amigo el “pesado” lo más probable es que intentaríamos hacer como que hablamos por teléfono, nos cruzaríamos de acera o algo parecido. Atención: a esto lo llamaremos EVITACIÓN. 


En muchas ocasiones hemos visto alardear a dueños de perros de lo mucho que sus amigos canes les obedecen (ufff, que término) y además justifican y ratifican sus métodos utilizados por la fuerza, con castigos, imponiéndose como buen líder de la manada (ejem ejem). Dudo mucho que el perro lo haga con una buena motivación, contento o con ganas de colaborar con su dueño. Lo más probable es que el perro haya aprendido que no le mereció la pena pasar de nuevo por un determinado castigo del que intentó ESCAPAR en alguna ocasión y por tanto ahora lo esté EVITANDO aunque tenga que aguantar las órdenes del PESADO de su dueño. Debe ser que a este dueño nunca le enseñaron a pedir las cosas, a seducir a aquel que tiene delante o quizás, su jefe siempre le hizo trabajar bajo amenaza de ser amonestado o despedido y claro, quiso aplicar la misma técnica con su perro.

Reflexionemos sobre esta situación para nuestros perros y por qué no, para nosotros mismos. De nuevo, si no sabes cómo hacer que tu perro conviva contigo en armonía, consulta a un adiestrador profesional en positivo.

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