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Cómete la sopa

NO TODO VA A SER SALCHICHAS 

     Normalmente nos olvidamos de que, para nuestro perro al igual que para nosotros mismos, muchas acciones, actividades o conductas que en un principio pueden parecernos poco interesantes y aburridas, pueden convertirse en algo que nos llame la atención e incluso pongamos interés en realizarlas si como recompensa obtenemos la posibilidad de poder realizar otra actividad que sea mucho más interesante para nosotros. 

      Seguro os suena esto: “si te comes las sopa, puedes ver la tele” o “si estudias matemáticas, puedes jugar un rato con la consola”. El refuerzo o premio, en estos casos, no es otra cosa que otra acción y no un regalo (salchicha en el caso de los perros).
Pensemos ahora en todas las cosas que le gusta hacer a nuestro perro: jugar a la pelota, perseguir gatos, oler, salir por la puerta de casa a la calle, saludar, correr, etc. Cada uno de nosotros conoce bien cuáles son sus preferidas. Bien, todas esas conductas, utilizadas de un modo correcto como premio, nos pueden servir para conseguir que nuestro perro nos haga más caso cuando lo necesitamos. También conseguiremos que tenga más control sobre los estímulos más excitantes para él ya que sabrá que no por insistir, tirar de la correa, etc., los conseguirá sino que será por controlar su impulsividad y realizar otra conducta que igual no es la preferida en ese momento (para él) pero sí probablemente de vital importancia para nosotros. Ej. Pedirle quieto, o sentado en una situación de peligro. Con el correcto entrenamiento, el perro entenderá que para poder ir a saludar a otro perro, deberá pasar por la antesala de hacer caso a su dueño, lo cual se convertirá con el tiempo en algo muy motivador ya que terminará previendo lo que viene después, el saludo tan esperado.

     Finalmente, reflexionemos sobre la diferencia entre estos dos supuestos:
  1. “Como no te comas la sopa, no hay tele”
  2. “Si te comes la sopa, hay tele”
     “Estéticamente”, el resultado parece ser el mismo, es decir, si no supiéramos cuál de estas dos frases se ha utilizado para motivar y vemos al niño que se come la sopa y luego ve la tele diríamos que la técnica ha sido correcta. Pero si supiéramos que la utilizada fue la opción primera, entenderíamos por qué el niño se comió la sopa tan enfadado y es que, no se le ofreció sino que a priori se le planteó el castigo sin tele si continuaba con la situación, también negativa y desagradable, de tenerse que comer la sopa. Parecía lo mismo, pero ya se ve claramente que no lo es.
La línea entre premio y castigo es tan fina como la queramos hacer los humanos con nuestra capacidad de abstracción. Afortunadamente o no, los perros no tienen esta capacidad, con lo cual, no construyamos castigo donde hay premio ni premio donde hay castigo.
Siempre puedes consultar a tu adiestrador canino para que te ayude en esto.

 

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